El misterio’más grande de la vida s es carácter y unicidad humanos. Hacemos individualidad a mano. Otros animales conservan’t. Compartimos 98 por ciento de nuestros genes con los chimpancés, con todo las marcas de la variación de 2 por ciento toda la diferencia.
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Nosotros’re no no totalmente conforme a nuestros genes. En crear las historias, ideas, música, ciencia, y cultura popular, en el pensamiento y comunicarse, los seres humanos hacen cosas que sorprenden ese nuestro wouldn t’de los genes.
Nuestro destino miente en los individuos que se convierten — que crean y que satisfacen nuestro potencial único. Cada uno nos desarrollamos diferentemente e imprevisible.
La individualidad implica la diferenciación. El llegar a ser diferente requiere corregir, substracción, foco. Hacemos disímiles centrándose en nuestras piezas distintivas y auténticas.
Verdad, nosotros’re pizarras no en blanco. Nuestros genes determinan nuestro aspecto y tienen una opinión grande en muchas otras materias. Mientras que crecemos para arriba, nuestros padres e influencia de la familia cómo nos comportamos, piensan, y piensan en nosotros mismos. Nuestros profesores, amigos, sacerdotes, jefes, y mentores nos moldean. Las ideas y las normas de nuestra sociedad, y los grupos con quienes colgamos hacia fuera, nos sacuden fuertemente.
Con todo reste todas estas influencias y allí’s aún algo a la izquierda: la cosa preciosa y extraña llamada nuestro uno mismo, nuestra identidad única y autonomía. Al menos pronunció las presiones en nosotros, nosotros tienen nuestra propia personalidad. Nadie en el planeta es igual. De una manera grande o pequeña, estamos limitados para influenciar el mundo, haciéndola diferente que estaría sin nosotros.
Hacemos substracción de los individuos sin embargo. Menos es más. Tenemos la oportunidad maravillosa dejamos para ir de los pedacitos de nosotros mismos que no sean auténticos, “no realmente nosotros” — las piezas impuestas por el fondo, los padres, y el ambiente. El uno mismo auténtico es una parte pequeña de nuestro uno mismo total, con todo él’s el uno mismo vital. Todos tenemos regalos especiales, imaginaciones únicas, nuestro pequeño pedacito del genio: la chispa de la vida que’s enteramente el nuestros.
Cuando enfocamos a nuestro uno mismo, damos para arriba hacer lo que hace mucha otra gente, pensando lo que piensan otros. ¿Está esto a la pérdida? De la cantidad, sí; pero no de la calidad. En calidad, menos está más. Enangostando nuestros intereses, los profundizamos e intensificamos. Centrándose en nuestras cualidades mejores, únicas, hacemos más individuales, más humano. Enfocamos nuestra energía, nuestra singularidad, y nuestra capacidad de gozar de vida profundo y únicamente.
La individualidad que se convierte es un proceso consciente. Implica el decidir de quiénes usted es y de quiénes usted no es; quién usted desea para convertirse y quién usted pone’t desee convertirse. Hacemos individuos más distintivos con decisiones deliberadas y acciones, afilando con piedra y aumentando cuál es diferente y el mejor sobre nosotros.
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